Las bebidas derivadas del agave son un símbolo de México a nivel mundial, por algo los conocedores las respetan como un símbolo de cultura y tradición que se extiende por siglos y las presentan con orgullo a cualquier visitante. Mientras otros estados tienen el tequila y mezcal, Sonora es la ardiente tierra del bacanora.
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Gracias a los esfuerzos de los productores locales el bacanora cuenta con denominación de origen desde el 2000, y desde entonces la bebida se ha convertido en un símbolo de la producción artesanal en los pueblos sonorenses, se trata de un un producto muy buscado por cada vez más apasionados de su sabor y potencia reservados para los más valientes.
¿Sabes cómo disfrutar de este destilado con más de 300 años de historia? Aquí te tenemos unos consejos para sacarle el mayor provecho al bacanora y conocerlo más de cerca.
Aquí no shoteamos
Cuenta la leyenda que en los pueblos de la sierra sonorense, grandes productores de bacanora, algunas personas mayores pueden pasarse el días enteros con la misma botellita de bacanora, disfrutándolo poco a poco en sorbos pequeños.
Así como ellos, sigue este consejo: Los “shots” se dejan para el alcohol barato y comercial, el bacanora es un producto artesanal con un sabor distintivo que merece, y debe, ser disfrutado lentamente para apreciar el proceso de elaboración.
Beber en sorbos pequeños, poco a poco, permite apreciar los sabores sutiles que deja el tatemado del agave y su tiempo de fermentación, ambos se ocultan tras el ardor de una bebida fuerte, que se siente todo el camino desde la boca al pecho.
En la respiración está el secreto
Sabes que estás con alguien que va en serio cuando huelen su trago antes de probarlo. Esto no es un simple gesto de elegancia, sirve para apreciar mejor la bebida a través de dos sentidos. El bacanora, incluso en mayor medida que otros destilados de agave, tiene un aroma fuerte y agradable, oliéndolo también preparas tus papilas gustativas para lo que viene.
Una vez que hayas probado un sorbo, intenta mantenerlo en tu boca por unos segundos, luego exhala por la boca y nariz para sentir el calor que deja al pasar, así como las notas dulces que acompañan al agave. Esa sensación de fuego en el pecho es la marca de un buen bacanora.
Un toque personal
El sabor del bacanora puro es inigualable y una experiencia que definitivamente debes probar, pero algo que encontrarás en los hogares sonorenses que acostumbran tener su reserva de bacanora,es la utilización de distintas formas de darle un giro personal a su sabor.
No es extraño, por ejemplo, ver galones de bacanora con algunas uvalamas agregadas en el fondo, pequeñas frutas parecidas a las uvas que crecen en el estado y son una adición común que otorga tonos amargos y frutales a la bebida.
Otra forma común de hacer aún más dinámica el disfrute de un buen bacanora es mezclándolo. En los pueblos se acostumbra poner un chorrito de bacanora a modo de “piquete” en el café, mientras que en tiempos modernos también ha tomado fama entre los mixólogos para preparar todo tipo de tragos y cocteles gracias a su versatilidad.
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Al bacanora le van especialmente bien los sabores frutales y cítricos, que pueden combinarse con miel para acentuar el lado dulce de su sabor.
No te pongas malacopa
Una última nota: Es muy fácil subestimar el poder de un buen trago de bacanora, así que permite a ese sentimiento de fuego en el pecho recordarte que estás ante un destilado con entre 38 a 55 grados de alcohol, pasarse de la cuenta con este tesoro sonorense es un erro común entre los recién iniciados.
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